Bróders, un espacio contra la 'manosfera': trabajar las masculinidades para prevenir la violencia machista

El proyecto, que ha generado más de 500 intervenciones en menos de cuatro meses, ofrece a los jóvenes un espacio para preguntas pausadas, personalizadas y tranquilas sobre su identidad y relaciones.
Alba BartoloméLunes, 23 de June de 2025
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© ADOBE STOCK

En un momento en el que miles de adolescentes, especialmente chicos, buscan en internet respuestas sobre identidad, afectos o masculinidad, el riesgo de que acaben atrapados en discursos misóginos o radicales es cada vez más preocupante. Frente a ese ruido de la manosfera —donde proliferan modelos tóxicos de hombre basados en el poder, la indiferencia emocional y el rechazo a la diversidad—, nace Bróders, un espacio que propone un acompañamiento afectivo, horizontal y comprometido con los más jóvenes.

“No queremos que Bróders se entienda solo como un servicio para chicos solos o enfadados, ni como una propuesta terapéutica”, explica Lionel Delgado, uno de los impulsores del proyecto. “Apostamos por generar espacios amplios, participativos y cotidianos donde los chicos puedan construir, juntos, una cultura masculina distinta.”

Hablamos con Lionel Delgado para conocer de cerca cómo surgió este proyecto, qué diagnóstico hace del momento actual que viven los adolescentes varones y cómo Bróders plantea una alternativa cultural y educativa frente al avance de los discursos misóginos en redes.

Lo primero de todo, ¿cómo surge Bróders?
–El proyecto nace con la idea de reaccionar a la Manosfera con una agenda propia. Queríamos una propuesta con voz propia con la que poder reflexionar y probar nuevas claves de intervención y un espacio significativo donde los chicos pudieran hablar de lo que les está pasando desde un formato que escapara del “colegueo” masculino que no se abre, no se vulnerabiliza y no debate.

¿A quién va dirigido el proyecto?
–A chicos jóvenes, de entre 12 a 25 años (aunque queremos ampliar la horquilla según vaya creciendo el proyecto), que tengan la necesidad de compartir alguna cuestión que les afecte en su vida diaria en un espacio desde el respeto, la escucha y las ganas de hablar con otros.

En un contexto donde los discursos misóginos se difunden con facilidad en redes, ¿cómo hacéis para captar la atención de esos chicos?
La economía de la atención está dominada por una lógica capitalista que prioriza el engagement y las visitas para mantener alto el flujo y resultar rentable para las empresas que se publicitan en las plataformas. Esto ha hecho que las empresas prioricen contenidos que mantienen a los jóvenes pegados a las apps, y se ha descubierto que son los contenidos de odio los que levantan emociones más viscerales y consiguen ese cometido de mantener a los jóvenes enganchados. En ese contexto, no podemos competir en las mismas lógicas, pero sí podemos intentar construir otros espacios donde no gobiernen los algoritmos sesgados por lógicas depredadoras. A la hora de captar la atención, priorizamos la practicidad y apelar con temas que a los chicos les resulten interesantes y útiles para la vida diaria.

¿Y qué tipo de temas les resultan a los chicos jóvenes de hoy en día interesantes?
–Al foro y a los chats vienen con muchas preguntas sobre la experiencia juvenil masculina: el amor, las formas de ligar, los celos, las amistades o la experimentación. Otro de los temas que también abundan en la página son los relacionados con el cuerpo, tanto sobre la sexualidad masculina como sobre la violencia. En ese sentido, hemos recibido muchas intervenciones relacionadas con Trastornos de Conducta Alimentaria (a nivel masculino está muy poco investigado) y con el bullying por razones corporales.

¿Qué es lo que más os sorprende al escuchar a los chicos que acuden a Bróders?
–Nos ha sorprendido el tono con el que vienen. Muy distinto al tono alarmista y reaccionario con el que los medios de comunicación pintan a los jóvenes. La grandísima mayoría de los chicos que han pasado por la página hablan desde una duda honesta, con preguntas que les atraviesan y que esperan poder resolver poniéndolas en común con otros chicos. El poco ‘troleo’ que hemos recibido siempre ha tenido un tono mucho más adulto y es, por suerte, muy marginal.

Hablas de ‘troleo’, ¿os habéis topado con muchos prejuicios hacia el proyecto?
–La verdad es que por suerte sólo han sido un par de cuentas masculinistas en la Manosfera las que han criticado el proyecto. Desde posturas progresistas sólo hemos recibido buenas miradas y la idea de que llegamos en un buen momento. Entendemos la mirada de duda sobre los espacios diseñados para hombres, pero creo que la situación en la que estamos ya es meritoria de una mirada que entienda de una vez por todas que trabajar con masculinidades forma parte de las estrategias de prevención temprana de las violencias machistas y que debemos distanciarnos de esa mirada de “suma cero” (si unos ganan otros pierden) del trabajo de género. No es una competición, es un abordaje holístico.

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Trabajar con masculinidades forma parte de las estrategias de prevención temprana de las violencias machistas

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¿Cómo se traduce Bróders en la práctica? ¿Qué tipo de acompañamiento ofrecéis a los chicos?
El acompañamiento que proponemos en Bróders se articula en cuatro líneas muy concretas, pensadas para llegar a los chicos desde distintos niveles de implicación:

  1. Contenidos escritos y audiovisuales centrados en temáticas diversas que les apelan (“cultura del éxito”, “me siento mal”, “relaciones”, “ligar”, etc.) como una primera forma de entrar en contacto con el proyecto
  2. Un Foro donde los chicos, sin necesidad de registrarse o dejar sus datos, pueden preguntar lo que necesiten en un entorno libre de violencias, troleo o insultos (tenemos filtros que impiden que los mensajes violentos se publiquen). En cuatro meses de proyecto ya tenemos más de 500 intervenciones alrededor de 90 hilos temáticos.
  3. Un chat personal donde los chicos pueden entrar todos los días entre semana de 18h a 21h y hablar con una persona voluntaria especializada en acompañamiento juvenil sobre lo que ellos quieran, desde temas familiares hasta dudas sobre identidad sexual o si les gusta alguien de clase y no saben cómo decírselo. Todo, nuevamente, sin registrarse o dejar ningún dato. En los últimos meses hemos atendido ya casi 100 chats con chicos de todo el país.
  4. Por último, hay un servicio de acompañamiento telefónico gratuito de 3 sesiones de 1h con profesionales en acompañamiento psicológico, entrevista motivacional, violencias y sexualidades. Este servicio está pensado para casos más delicados que necesitan un trabajo más personal e intensivo.

Centramos nuestro trabajo en la escucha activa y en el esfuerzo de conectar las inquietudes, dudas y experiencias de los chicos con una mirada que relacione aquello que sienten con la masculinidad y la desigualdad de género de fondo. En ese sentido, no sólo es escuchar, es ayudarles a enmarcar su experiencia en un sentido crítico, que les permita entender más allá de su experiencia y les deje ver cómo el trabajo en valores y el pensamiento crítico sobre la idea de ser hombre puede aportarles muchísimo.

Hablas de escucha activa y apoyo emocional, pero ¿cómo podemos realmente acompañar a los chicos jóvenes si hoy sus preguntas, referentes e incluso afectos los buscan en redes sociales como TikTok?
–Aceptando que los contenidos en redes sociales seguirán estando ahí, que el diseño de estas plataformas hace que el juego esté trampeado desde el comienzo y que es muy difícil que lleguemos a competir en igualdad de condiciones con los discursos de odio y cultura manosférica. Pero eso no quiere decir que no tengamos otras armas. Poco a poco, la fugacidad, la superficialidad y la transformación de los contenidos de internet en algo cada vez más trivial y vacío permite abrir nuevas oportunidades de intervención: los jóvenes tienen muchísimas preguntas que siguen necesitando de conversaciones más pausadas, más personalizadas y tranquilas. Y esto es algo que las nuevas redes no pueden reemplazar.

 ¿Cómo os planteáis aterrizar el proyecto más allá del entorno digital?
–La nueva línea de intervención que estamos abriendo a partir del nuevo curso escolar tiene que ver con la territorialización del servicio. Queremos llegar a los espacios donde están los chicos para darles a conocer el servicio, no sólo educación formal (que también) sino pensando en clubes deportivos, casas de la juventud, espacios de scouts, etc. En ese sentido tenemos que repensar si los talleres en institutos son la mejor opción. Seguramente no se trate de dejar de hacerlos, pero desde luego estamos viendo que quizás no sea lo mejor sólo hacer talleres en institutos, donde vemos a los chicos en sus facetas más reactivas o defensivas.

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Quizá no sea lo mejor sólo hacer talleres en institutos, donde vemos a los chicos en sus facetas más reactivas o defensivas

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¿Qué papel tienen los docentes en este trabajo con chicos?
–Creo que hay una responsabilidad personal en formarse en temas de masculinidad y género. Los “talleres champiñón” de 2 horas que no formen parte de estrategias más amplias, donde vienen formadores que no conocen a los chicos ni a los que los chicos conocen y que sueltan la bomba y se van no están teniendo los resultados que esperamos. En ese sentido, debemos empezar a pensar con más imaginación: ¿qué otras formas tenemos para intervenir con chicos? ¿Quizás valga la pena empezar a invertir en formación al profesorado? ¿Podemos pensar nuevas metodologías como ligas de debates, hackatones, teatro foro, etc.?

Para terminar, ¿cómo explicarías en una frase el cambio que queréis provocar en un chico que llega a Bróders?
–Queremos que los chicos puedan entender que hay otras formas de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos, que pueden hablar con otros hombres de las cosas que les afectan y que pueden reflexionar sobre el tipo de vida que quieren y las relaciones que tienen con los demás. Queremos devolverle peso a la reflexión sobre los valores que nos mueven, al compromiso y a la defensa de una vida vivible para todos.

Broders

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